EL LADO OSCURO DE LA CARA AMABLE
Ejea siempre se ha caracterizado por su cara amable, su don de gentes, su apertura de miras y su progresismo llevado hasta las últimas consecuencias. Pero, ¿hasta qué punto es necesaria la adopción de ciertas actitudes cuando realmente subyace otra cara muy distinta? Es esta una tierra dura, fría y desolada por el cierzo que la azota cíclicamente y ésta es quizás la razón que explica el tufillo de mezcla de hipocresía y neurosis colectivas que lo inundan todo. Es posible que también sea ésa la razón que motive que suframos el día a día con una realidad aborrecible y rocambolesca.
Y ello lo menciono porque en el suceder de los días se suceden situaciones que, sin dejar de ser completamente cotidianas, no dejan de sorprender por el nivel de ridículo y esperpento que pueden llegar a alcanzar.
Los políticos se centran en corromper el poder un poco más cada día; los pudientes se preocupan de su apariencia para diferenciarse de los que tienen menos posibilidades; nuestros superiores se aferran a la idea de ejercer como tales ridiculizándonos y recordándonos quién tiene la sartén por el mango; los vecinos aparentar con su orgullo mal definido una ignorancia subyacente que no deja de revelar sus deficiencias más básicas; pero la sonrisa y la “educación”, que lo reinan todo, no dejan de aparecer una y otra vez, mostrándose en su esplendor y magnificencia, a la vez que no ocultan la innecesariedad del gesto, por la falsedad que éste esconde.
¿Acaso el ejercicio de la cultura de lo llamado “políticamente correcto” merece tanto la pena cuando se ocultan verdaderos sentimientos negativos de todo tipo? ¿Hasta qué punto podríamos plantear una sociedad transparente en la que la actuación diaria de diferentes papeles en función de la persona que tenemos enfrente en cada momento no fuese necesaria? ¿No es posible acaso convivir en un habitat donde las dagas que sobrevuelan a diario nuestras espaldas y se convierten en muecas de oreja a oreja en nuestras caras no sean necesarias por el artificio que conllevan?
Por otro lado, el hecho de ser la cara amable del entorno, y no por actuación, sino por actitud, provoca la sorna y la sonrisa maliciosa del que por ello se cree más fuerte y con más tablas, hecho éste que le ayudará a ridiculizarte ante los demás, que disfrutarán con ello y te obligarán a seguir siendo el bobo de la función… El calzonazos, la sumisa, el maricón, la abuela, el parado y el freakie, son ejemplos en los que acumular vergüenza, malestar, sentimiento de ridículo e impotencia, en definitiva, sentimientos negativos que como todo que se llena y no se vacía , llega el momento en el que cuando explota en un arranque de violencia, que no es más que un intento desesperado de dar un ultimo coletazo de dignidad, ponemos el grito de horror en el cielo por la maldad y ruindad del ser humano. ¿Somos conscientes del martirio al que estamos sometidos los que sufrimos día a día semejante situación? ¿No son comprensibles algunos arranques de rabia que enajenando la mente del sufrido martirizado eterno han surgido…?
Los políticamente correctos concluirán con un movimiento de cabeza condescendiente que la v iolencia en ningún caso puede justificarse…

3 Comments:
Joder qué comedura de olla que tienes, no?
En absoluto... creo que como cualquiera... ni más ni menos... sólo que quizás nuestra vertiginosa existencia nos impida pararnos a reflexionar sobre nuestras vidas... pero estoy seguro de que mi olla funciona como la de muchos y muchas...
Ni mas,ni menos que lo que yo mismo opino de este nuestro pueblo.
Lo del clima me lo comento una profesora hace algunos años,pero yo creo que la endogamia secular tiene mucho que ver...
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