miércoles, noviembre 23, 2005

"QUISIERA QUE ALGUIEN ME ESPERARA EN ALGÚN LUGAR"

Esta bonita frase es el título de un libro del que desconozco absolutamente todo excepto eso, el título…

Y la verdad es que invita a la reflexión y al recogimiento… bajo el tibio edredón de plumas la imaginación y la desesperación conjuntamente se cogen de las manos y emprenden vuelo hacia aquel lugar donde quisiera que alguien me esperase… pero las preguntas comienzan a acosarme y amenazan con quedarse: ¿cuál es el lugar? ¿quién es ese alguien? La forma en que está formulada la frase desprende deseo o anhelo, pero no parece que se deduzca posibilidad de realización…

Son preguntas obvias que se derivan de la frasecita en cuestión, pero que son imprescindibles si se quiere llegar a alguna conclusión que alivie la angustia que comienza a asfixiarme. ¿Somos conscientes de que precisamente es la búsqueda de ese lugar y de esa persona la que nos mueve en este mundo despersonalizado y sin esperanza? ¿Es quizás la razón que nos impulsa a seguir adelante y que impide que cada día tiremos la toalla en esta lucha sin cuartel por la espera de algo que nunca acaba de llegar? ¿Merece la pena la lucha, la espera, la indignación, la desesperanza y la desesperación, la tristeza de nuestra existencia y la eterna búsqueda del otro que puede que nunca lleguemos a conocer? ¿Es el lugar donde nos encontramos el lugar donde nos espera ese alguien que deseamos? ¿Puede ocurrir que hayamos incurrido en un grave error al considerar que la persona que nos acompaña en el viaje de la vida realmente no es la que debería ser según nuestros sueños? ¿El lugar que nos acoge acaso no es sino el lugar que no nos queda otro remedio que soportar?

¿Debemos conformarnos con la realidad que NO elegimos?

Personalmente estoy harto de las frases hechas como “cada uno tiene lo que ha elegido” o “cada cual es dueño de su destino”… que alguien me explique lo que yo he elegido, porque no es lo que he querido, es lo que me ha venido dado por defecto sin posibilidad de elección.

Creo que ya va siendo hora de despertar de este bochorno que nos amodorra y acomoda en la realidad inmunda que nos rodea, que nos hunde en la apatía y nos consume el espíritu hasta anularlo y convertirnos en lo que nos hemos convertido; debemos decidir lo que hacemos con nuestra existencia, sin permitir que los seres que nos circundan nos seduzcan con materias estúpidas que nos ceguen el pensamiento…

Creo que un buen comienzo podría ser cambiar el planteamiento inicial y decir:

“SÉ QUE ALGUIEN ME ESPERA EN ALGÚN LUGAR…” (y añadir: y no pararé hasta encontrarlos, a ese lugar y a ese alguien…).

3 Comments:

Anonymous Candelita said...

Hola Narcise, no puedo estar más de acuerdo contigo en la coincidencia de esa duda. Creo que efectivamente deseamos ser acompañados y que cuando alguien lo hace, preferimos pensar que es esa persona la conveniente y ese lugar el adecuado. Hay gente muy conformada con eso, otros no lo somos tanto y le damos vueltas al asunto pensando si otros caminos hubieran sido más acertados y que si el acatar las cosas pasivamente como nos vienen no nos alejaran de otras vías, a priori más arriesgadas, pero quizá más ricas, y que nos hagan sentir más dueños de nuestros destinos. ¿Por qué, existe el destino? Soy independiente, pero me muero porque alguien me espere e incluso desespere por mí en alguna parte. Siempre pienso que a nadie afecto, pero suelo llevarme importantes sorpresas al respecto, con personas a las que apenas hago caso o personas que creo que no piensan en mi y de repente me dan sorpresas que me levantan del letargo autárquico.
Hablar por no callar.
La duda es la madre de la curiosidad y el conocimiento. A veces preferiría no dudar tanto y tener siempre la certeza de que lo vivo es lo que había de vivir, con quien había de hacerlo y en el lugar adecuado. Lo que pasa es que las pocas veces que así lo he creído, todo se ha desvanecido con una velocidad tal que no he podido asimilar, quedándome abandonada en un andén, donde nadie viene a recogerme, y sin saber que tren coger. El abandono.
Alguien se haya ahora en mi cama y no sé que función quiero que tenga en mi vida, ni si me recogerá de algún andén donde deambulo con frecuencia, pero hay que seguir para volver a equivocarse, para seguir haciéndome esa pregunta, para seguir deseando que me rescaten del andén, como a Virginia Wolf en Las Horas, cuando se hallaba sentada en aquel banco destartalado de madera.
El mito de la media naranja, el de los mundos paralelos… La búsqueda.

10:33 AM  
Blogger NARCISE said...

Querida Candelita,
tus palabras son realmente alentadoras, sobre todo cuando me percato de que las mías tienen algún sentido... el sentido de llegar a alguien que las tiene en cuenta y las comprende... y lo que es más: mueve a la acción de interactuar con la Desesperación, para atenuarla, quitarle importancia y allanarla... sus esquirlas son a veces demasiado punzantes y necesitan ser limadas a través del sentimiento y la identificación... a pesar de que ello conlleve saber que alguien más sufre con la Desesperación... el dolor es menor cuando es compartido... precisamente por saber que es comprendido... por saber que alguien más está ahí afuera... que no estamos solos... un beso.

9:31 PM  
Anonymous Gloria said...

Hola Narcise!
Siempre estará presente la duda de si la elección de esa persona(en el caso de que esté presente) es la correcta o no, pero también es verdad que la Duda es buena, porque significa que estamos vivos...
También he de decirte que sin embargo yo no creo en la predetermincación o un destino existente y fijado para cada uno de nosotros. Pienso que el futuro de uno queda determinado por los derroteros que llevemos y por nuestras elecciones personales, las cuales pueden no ser siempre las correctas... Ésto hace la vida más interesante, no crees?
Besos

12:02 AM  

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